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TREKKING: Arenales, Semana Santa 2010 - VIDEO!

Martes, 13 de Abril de 2010

Como hace un año atrás, nos encontramos en la terminal de ómnibus dispuestos a recorrer las montañas mendocinas, que no sabemos porqué aun pero son mágicas; quizás leyendo este relato o visitándolas en lo posible entiendan a que me refiero… Sucede que siempre hay un antes y un después de esta travesía, por lo menos para mí.

En esta ocasión nos anotamos once personas, con una tremenda adrenalina por conocer Arenales!!! Un viaje internacional porque reunió a gente de diferentes países entre ellos Bolivia, Argentina y España, además de los infaltables de siempre. Todo salió como lo habíamos planeado, a pesar de los datos meteorológicos que alertaban de un posible temporal en este sector. Para alegría nuestra el sol nos siguió los pasos de cerca. Nos esperaban difíciles terrenos, con piedras queriendo bailar la conga ante cada pisada nuestra, pareciendo perder el control a cada paso nuestro, viendo como el precipicio nos acariciaba los pies.

El tapón de Arenales y los grandes acarreos parecían no terminar nunca, pero nos alentaba la vista de una lejana y pequeña cascada, así que nada nos detenía por el camino. Tan lindo fue el paisaje que se descubrió ante nuestros ojos que más de uno quiso apropiarse de un pedazo de tierra comprando terreno para una futura casa quizás… El cauce de la cascada escondiéndose debajo de las piedras nos observaba desde abajo, tanto como el sol nos doraba la cara, tratando de hacernos olvidar las frías noches, las espinas que nos dejaban sus huellas en las piernas, o el viento que bailaba diferentes danzas con nuestros pelos… Almorzar contemplando gigantes picos como el Real Mirta, el Arenales, el Tres Picos del Amor, el Huarpe o acompañados de pequeños penitentes hace que uno agradezca a diario tener la posibilidad de descubrir estos paisajes y que revalorice la vida, que la mire desde otra perspectiva.

En lugares, climas y circunstancias extremas como estas, uno descubre increíbles personas que se encuentran quizás en el anonimato de la vida pero que en cada viaje son partícipes de experiencias y anécdotas que quedaran en mi historia de vida, porque no importo el frío para que prestaras tu buzo o tu campera, porque no importo el cansancio que llevaras a cuesta, te volviste en el camino y me ayudaste con la cargada mochila, porque no importó tu cansancio o frío y saliste corriendo de la carpa para prepararnos el desayuno o la especial cena de despedida, aunque todo durara solo 10 minutos… que no importó cual era tu apuro por llegar, me esperaste para poder compartir la satisfacción de haber llegado a nuestra meta juntos…

Porque de esto se trata el trekking, de tener muchas anécdotas divertidas y compartidas para contar y de la concreción de las metas juntos,  no de la competencia por llegar primero. Como dijo alguien por ahí, en cada viaje las imágenes que quedan en mi mente, son difíciles de reproducir, como los aromas, los sonidos y las personas que solo saben de qué hablo porque comparten esta locura de viajar a la montaña…  

¡¡¡GRACIAS, PAULI!!!!

Hacer Click AQUÍ para ver el video con las mejores imágenes de Arenales ¡Gracias de nuevo, Pauli!

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TREKKING: Del Balcon de la Quebrada del Batan a las nacientes del Icho Cruz

Jueves, 18 de Marzo de 2010

Despertaba el sol en Córdoba y allí estábamos casi todos esperando la trafic para poder llegar a orillas de la Pampa de Achala, donde empezaría nuestro camino. Conforme nos acercábamos, el cielo se cerraba ante nosotros, pero éramos positivos y aunque en el fondo sabíamos que el cielo se ponía feo, nuestras palabras intentaban tranquilizarnos. No aguantó más y nos anunció que la lluvia no tardaría en caer. Eso nos despertó definitivamente y cuando la lluvia casi cesó, nos pusimos en marcha hacia la Quebrada del Batán.
Poco a poco el cielo azul fue ganando la partida y…el sol se dejó ver!!
Luego fue subir, bajar, bajar y subir, siguiendo a Fer y a Curt, haciendo un trekking divertido y entretenido. La ropa nos empezaba a molestar y ya empezamos a disfrutar del paisaje, la luz de la mañana iluminaba cada rincón, mostrándonos la belleza de la Quebrada del Batán. Los cóndores, perezosos, empezaron a volar sobre nosotros. Tras contemplar la belleza de lo natural seguimos nuestra marcha hacia la zona de los puentes colgantes del viejo camino de las Altas Cumbres. A lo lejos, durante casi todo el camino nos observaban los Gigantes.
Poco a poco fuimos haciendo hambre y nuestros estómagos llamaban nuestra atención. Llegamos al segundo puente colgante y allí una paradita técnica para el almuerzo y para llenar nuestras cantimploras con el  agua que el Arroyo de Copina nos ofrecía. Tras hacer un poco de pereza, nos dispusimos a seguir nuestro camino hacia la orilla del Arroyo Paso de la Esquina, donde pasaríamos la noche.
Pronto llegamos al lugar, hermoso lugar, las aguas doradas del río nos esperaban para refrescarnos del caluroso día, pero antes teníamos que montar las carpas. Unas antes que las otras y tras varias vueltas a la carpa de Lucio, conseguimos encontrarle un sentido. Por fin, el Arroyo nos refrescó, unos lo pensamos más que otros, pero al fin la mayoría de nosotros no nos pudimos resistir a la fresca tentación que las aguas nos ofrecían. Tras el baño, unos mates en la orilla, unos amargos, otros más dulces, para todos los gustos. Sole comenzó el ritual, conversamos, reímos y compartimos el caer de la tarde hasta que el sol se despidió de nosotros. Sentía como si estuviese aquí toda la vida, una dulce sensación de calma y paz corría por mi cuerpo.
 La luna no quiso ser protagonista y dejó paso a las estrellas, estrellas que se amontonaban en el cielo, un cielo desconocido para mí, un cielo especial, que mi cámara no pudo captar, pero será difícil de olvidar. Y ahora sí, llegó la hora de la cena, rica cena de choripanes, cocinados al calor de las brasas y sin darles tiempo a que se enfriasen desaparecieron de la parrilla, buscando la mejor posición para comerlos.
Era una noche especial, sobretodo para dos personas que cumplían años, primero María, sopló sus 14 velas tras pedir el deseo de rigor y después Karin que aunque estaba lejos de su hogar, supongo que se sintió entre amigos. Tras comernos un trozo de tarta, nos sentamos alrededor de las brasas, “¡¡que lastima de brasas, no tener un costillar para aprovecharlas!!” decía Miguel preocupado. Degustamos el rico licor de huevo que Curt había preparado para la ocasión y ese vinito que parecía que no se acabara nunca. La noche estaba genial, el concierto de ranas metálicas comenzó y las luciérnagas iluminaban la silueta del Gordo Tumbado, perfecta noche para contemplar las estrellas. Cuando el sueño llegó, nos retiramos a nuestras carpas pero el concierto no cesó hasta la madrugada, música en vivo, ¿que más se puede pedir?
El vivo sol nos despertó temprano y poco a poco fuimos llegando a la orilla del arroyo, donde desayunamos como reyes. Un bonito día nos esperaba.
Recorrimos el arroyo dejándonos llevar por la corriente, fuimos contemplando las maravillas que el agua nos ofreció, cascadas, pozas de agua, vegetación, riberas dominadas por los tabaquillos. Unos aprovecharon para remojarse, otros pescaban, Curt fue el primero en pescar la primera trucha, que enseguida devolvió al río; luego, tras algunos intentos, le siguió Fabi.

Seguimos con nuestro camino y por fin llegamos al nacimiento del Icho Cruz, donde metros arriba surge de su gran cuenca, y  se junta con el arroyo  Paso de la Esquina, y  con el Paso del Bayo un poco mas abajo. Ahora solo quedaba deshacer el camino, antes debíamos cargar fuerzas, almorzamos mientras Curt enseñaba a pescar a los chicos, poniéndole todo el empeño que el arte de la pesca requiere, por fin, la espera tuvo su recompensa, y Cesar pescó su primera trucha. Alegría era lo único que se reflejaba en su cara, la alegría del objetivo cumplido.Volvimos a ponernos en marcha hasta llegar al campamento y con un poco de tristeza desmontamos las carpas, el fin de semana iba acabando. Íbamos subiendo y a nuestras espaldas dejábamos el valle. Nos estaban esperando para llevarnos de vuelta, una sensación de pena recorrió mi cuerpo, ¿porqué las cosas buenas pasan tan pronto? Pues allí estábamos, de vuelta a casa, pero antes teníamos que hacer una paradita para la cena, ¡hay que cuidarse!. Entre charlas y risas se nos pasó el tiempo, ahora tocaba volver a Córdoba. Un fin de semana genial, para retener en la memoria. El grupo inmejorable, cada uno de vosotros, sin olvidarme a ninguno. Gracias por hacerme sentir como en casa!!

¡Gracias a vos, Silvia Navarro Ramos! ¡¡nuestra compañera y amiga Valenciana!!

Fotos: Silvia

 1.Pampa de Achala,pasado por agua!!.JPG 2.Las nubes negras se retiran.JPG 3.Quebrada del Batan.JPG
4.Las vacas nos vigilan.JPG

 Pampa de Achala, pasado por agua!
 Las nubes negras se retiran
 Quebrada del Batan
 Las vacas nos vigilan
 4.Puente colgantes.JPG  5.Puentes colgantes.JPG  6.Escuela de escalada.JPG  6.llegando al acampe.jpg
 Llegando a los PuentesColgantes  En los Puentes
 Escuela de escalada
 Llegando al acampe
 7.Esa tarta buena!!.JPG  8.Los tomatitos a remojo.JPG  9.Choricillos.JPG  10.Mejor forma de comer el choripan.JPG
 Esa tarta buena!
 Los tomatitos a remojo
 Choricillos  Mejor forma de comer el choripan
 11.Maria soplando las velas.JPG  12.Karin con su tarta.JPG  13.Tenemos de todo.JPG  14.Desayuno junto al rio.JPG
 María soplando las velas
 Karin con su tarta
 Tenemos de todo
 Desayuno junto al río
 15.El gordo sigue tumbado.JPG  16.Los pescadores.JPG  17.Fusion entre la ramblas, naciente del rio Icho Cruz.JPG  18.Blanco y negro frente al Icho Cruz.JPG
 El gordo sigue tumbado
 Los pescadores

 Fusión entre ramblas, nacientes

del Río Icho Cruz

 Blanco y negro frente al Icho Cruz
 19.Esa cara de felicidad.JPG  20.La sombra es chica pero el corazon grande.JPG  21.Al atardecer.JPG  22.Un partidito para acabar el dia.JPG
 Esa cara de felicidad…
 La sombra es pequeña pero el corazón grande
 Al atardecer
 Un partidito para acabar el día

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TREKKING: Quebrada de la retamilla. RELATO!

Martes, 29 de Diciembre de 2009


Quince días ya son suficientes para recuperar el estado de ánimo y procurar relatar este trekking al cual llegamos como invitados…. Digo que son suficientes porque me hubiera resultado imposible teclear un relato aquel lunes en el que descubrí que no me respondían los más ínfimos músculos de la mano, ni siquiera para poder tomar la afeitadora…

 Fuimos 7 los Álvarez que se sumaron al ya veterano decano de la familia que confiesa mas de 20 años de montaña y que asumía la osada responsabilidad de poner a caminar a su nada deportista sobrino, su esposa docente y los 5 vástagos que si, le despertaban algo mas de confianza, salvo uno…, Javier, que no por falta de ganas sino de piernas aptas y conciencia implicaría el mayor desafío.

 Ya la preparación de mochilas fue un desafío, rescatar del fondo del placard las 6 bolsas de dormir compradas en oferta hace ya 4 años en el hipermercado, desempolvar la muy caminada mochila “Tarditti” de mis 20 años que luego sabría es o Chamonix… Encontrar la forma de que todo eso, mas la carpa para 5 personas, las vituallas para la tropa y hasta una botella de Colón Cabernet Sauvignon llegaran al destino, sin contar con los pañales… Resultaron aptas las 4 mochilas escolares que fueron despojadas de carpetas, libros y cartucheras muy a pesar de la resistencia de Julia, que durante el año había cuidado con esmero su prolija mochila, y que por “experimentada” sabía que su esfuerzo de un año se esfumaría en el primer resbalón y roce con la piedra…

 

Qué ponernos, qué sacar de cada amasijo de ropa que cada uno había preparado… Si hasta hubo que discutir para que Inés aceptara que el poncho blanco nieve de lana era inadecuado para el periplo… No mas que dos calzoncillos… una muda adicional?, no, no entra…

 

Despertar una tropa de 7 un sábado para estar en Córdoba a las 7:45 no es tarea fácil, mas sabiendo que Fernando, indefectiblemente  controlaría el cumplimiento de los compromisos asumidos….

 Logramos buscar a Pato justo a tiempo para que el teléfono de su casa lo tuviera que atender la perra, y pude contestarle el llamado a Fernando cuando ya estábamos en Mariano Moreno y Pueyrredon… Creo que se sorprendió…

 El grupo esperaba expectante a esta fracción numerosa de la partida, no era para menos, al igual que en la guía telefónica el apellido Alvarez ocupaba el 25 % de los lugares…

 El viaje a Casas Nuevas nos fue permitiendo conocer historias y proyectos personales, Fede (el electrónico) que describía su sueño ( o delirio?) de verano caminando la meseta de Somuncura a Curt; Pato, Fede (hijo Pato R.) y Germán que, para tranquilidad de Curt, esperaban estoicos frente al Cucú  de Carlos Paz…

 

Así llegamos a Casas Nuevas, el tiempo, fresco sugería una caminata distendida, lejos de los calores de Octubre y Noviembre; allí nos enteramos que subían con nosotros, cales y morteros de construcción ¡¿¡? lo que hacía en parte inexplicable las motivaciones de éste grupo…

 

Sabiéndonos parte del lastre del grupo procuramos ganar tiempo adelantándonos con Javier que demostró que sería uno de los desafíos mas grandes para cumplir nuestro cometido, quizás era mucho pretender que con sus 2 años y medio pudiera igualar a los mayores. Gracias a Dios, Inés, César, Julia y María ya podían asumir su propio desafío…

 

Así se fueron desgranando las primeras rocas, ascendiendo los senderos y conociéndose los desconocidos…

 

Eugenia supo ver lo impráctica que nos resultaba la séptima mochila de gorros, camperas y mochilas y ofreció llevarla, el “Yuyo”  (el Tarditti de mi mochila) se compadeció de los inconcientes que ponían a un infante en el sendero y lo puso a sus hombros en los senderos mas comprometidos, Fede había facilitado bastones…

 

Fernando, mi decano tío había demostrado cómo se debe hacer en caso de resbalón y caída, y así fuimos llegando al descanso y almuerzo…. En mi caso fue casi un desplome, mientras los chicos jugaban a ver quién se caía primero al agua… Por suerte, todos perdieron. También perdieron los que fueron recibiendo la rigurosa visita de Javier, que en cada “posta” recogía jugos, galletas, fiambre y todo comestible que pudiera ser engullido… Para eso si sabe caminar y hacer diplomacia…También empezó a preocupar su impacto a la hora de comer el asado previsto para la cena….

 Si alguno cree que con el almuerzo se alivianan los pesos, debe considerar que únicamente se reacomodan… Y había que seguir…

 

Curt pudo probar que su vocación frustrada fue la medicina, o engañó muy bien a Soledad cuando presto, descubrió la herida de la pierna para sanarla, Javier no olvidó su horario de siesta, para mi pena y la de María, que a modo de becerro lo portamos con mas esfuerzo que pericia…

 

Cuanto costó llegar a la Retamilla!!!, si yo creí que no nos quedarían fuerzas para siquiera desmontar la mochila y armar la carpa.

 Para mi sorpresa, el grupo tomó posición, armó carpas, preparó barro y reparó pronto un horno de piedras que resultó ser el destinatario de los morteros cementicios… si hasta cucharas de albañil viajaban en las mochilas… Quién trajo la carbonada??, porque en hábil trabajo de equipo surgieron no menos que 90 empanadas, que hasta las había vegetarianas…. Todas las funciones estaban acordadas todas se cumplieron con pericia, todos miraban con ansias ese fuego intenso que devoraba ramas y templaba piedras…

 Conocimos e intimamos con el Singani Tarijeño que Marcos mezcló hábilmente con una lata de frutas que circunstancialmente había en su mochila… Refrescamos Prontos, tintos, blancos, espumantes que largamente excedían el número de comensales…

A modo de ritual desconocido se acopiaron y enfriaron en el fresco cauce del arroyo….

 

Cuando la noche ya ocultaba rostros y sólo el fuego que caldeaba la piedra era un infierno, todos rodeamos el horno para esperar que Miguel, que junto a Leo se nos habían unido, transformara en realidad el deseo de probar las empanadas que prestamente se habían alineado en sus correspondientes asaderas…Confieso que temí el desborde…, que las masas se abalanzarían sobre las masas crujientes y doradas, pero primó la camaradería y una a una dimos cuenta de las especialidades tucumanas de Roberto.

En su espacio, el Fer doraba carnes y también truchas que habían sido robadas al río por Curt, Cesar y Fede (h. P. R.), y a pico de botella los ánimos iban alegrando la fiesta…

 

Lucila, que había superado sus vértigos festejaba a lo grande y si alguien creía que estaba todo hecho, no, aún se “cocinaba” un locro etílico que ayudaría a hacer mucho mas placentero el descanso…

 

La lluvia hizo lo suyo y amparados en el dulce goteo de la lluvia de la mañana nos excedimos en sueño hasta pasadas las 9:00.

 Mate y ronda…Relatos del festejo nocturno, dilucidar el horario en el cual Curt se durmió…

 Distensión, relatos de montaña, el proyecto bicentenario…, muchas siestas, otra vez de pesca, un paseo a la cascada y un conocerse mas intimo, a partir de la confianza que depara compartir un lugar y una circunstancia tan especial…

 

Seguramente muchas intenciones de repetir la experiencia quedarán postergadas por las rutinas y demandas diarias, pero cada momento vivido es un espacio amplio para la reflexión sobre la vida y sus demandas, sobre las rutinas y los tiempos cortos e inalcanzables…

 Aún queda el retorno, un sendero mas suave, aunque no por eso mas corto, recuperar cada botella, cada pañal, cada rastro de nuestro paso es un aprendizaje sobre lo mucho que cada día engendramos en contra de nuestra propia supervivencia, y qué aprendizaje para los chicos, que siguen cada ejemplo sin necesidad de reproches ni discursos.

 En el descenso, Javier tiene un padre mas averiado e incapaz de llevarlo, y brotan nuevas manos y hombros dispuestos a ayudarnos, con alegría y un respeto impresionante… Que linda forma de cooperar, de compartir, de vivenciar la necesidad del otro, de conmoverse por paisajes tan cercanos y tan poco valorados. Cuanta oportunidad para conocer y disfrutar de buena gente…

 

Cansados pero felices, con una forma diferente de festejar un año mas, con nuevos proyectos, con mucho por caminar….

 Que linda forma de festejar de otra forma esta fiestas!! Feliz Navidad!! Feliz Año Nuevo para todos!!

 

Con cariño María, Julia, César, Inés, Javier, Georgina y Francisco, los Alvarez Vallero!!

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TREKKING: El numero ideal para subir al Negrito en Tucuman. FOTOS!

Lunes, 26 de Octubre de 2009

Aprovechando el fin  de semana largo de octubre, pusimos rumbo a Tucumán con el objetivo de ascender el Cerro Negrito (20km al norte de Tafí del Valle), que con sus 4600 msnm, nos ofrecía un reto interesante, sobre todo para aquellos que nunca habíamos estado en altura.

  13 emprendimos esta aventura, y 13 logramos hacer cumbre. Cualquiera pensaría que en esto radicó el éxito del viaje… y estaría equivocado. No porque no fuera exitoso (que lo fue, y mucho), sino porque los que realizamos esta actividad sabemos que el éxito de una salida se mide por las experiencias compartidas como grupo, por el grado de integración y compañerismo que se logra. Y en ese sentido, el viaje fue realmente un triunfo.   

  Luego de viajar durante la noche del viernes, a las 9am estábamos en el punto de partida, a unos 15 km al norte del Tafí del Valle.  El camino que nos esperaba no era particularmente difícil, el terreno era firme, sin demasiada inclinación, y debíamos remontar unos 1500 metros en 2 jornadas. El verdadero reto era la altura. Hacia pocas horas habíamos estado a 400 msnm,  ahora nuestra marcha empezaba a 3000, y al hacer cumbre habríamos sobrepasado los 4500… Otra dificultad podía ser el clima, porque si bien despuntaba un día que prometía ser ideal, según el pronóstico había probabilidad de lluvia para el domingo.    Comenzamos a caminar y mantuvimos un buen ritmo durante toda la mañana. En el camino encontramos primero unos círculos de piedra, mudo testimonio de la cultura Tafí, que habitó esos parajes; y luego, cruzamos un puesto de cría, donde nuestro guía no tardó en decidirse a encargar un par de cabritos para traer a Córdoba.   

  Apenas pasado el mediodía llegamos al lugar donde  estaba previsto que acampemos. Allí almorzamos, y como habíamos llegado antes de lo previsto, y el ánimo del grupo lo permitió, decidimos seguir avanzando y buscar un el segundo punto de acampe, de manera de acortar la distancia del 2º día y poder ir más holgados.    Sin embargo, poco después de partir, los efectos de la altura empezaron a hacerse sentir, los dolores de cabeza, el estomago revuelto, la falta de aire…  Uno a uno fuimos “cayendo”, en mayor  o menor grado, de manera que tuvimos que realizar pausas más frecuentes.      Allí empezó a hacerse presente el sentimiento de compañerismo que siempre acompaña las salidas del club. Ese apoyo mutuo, en que todo el grupo esta atento del estado de cada uno, y hace todo lo posible por ayudarlo ante cualquier problema. Aún después de varias salidas, no dejo de asombrarme al sentir esa contención, donde uno no tiene que afrontar los dificultades solo, y hay una docena de personas (algunas prácticamente desconocidos) dispuestas a darte una mano. Quizás sea por el contraste con la vida en la ciudad, donde parece que cada uno empuja para su lado…  

  Finalmente, a eso de las 3.30 desistimos de llegar a donde queríamos, y paramos en una explanada a armar campamento. Si bien tenía un sector bastante liso, el espacio no era suficiente para colocar las 6 carpas cómodamente. Nos adaptamos como pudimos, y nos dispusimos a descansar y permitir que el cuerpo se aclimatara, para encarar sin problemas el ascenso del día siguiente. Al caer el sol, los que quisieron se prepararon la cena. Los que no estábamos del todo recuperados, decidimos pasar de largo sin comer.  A pesar del fuerte viento y la inclinación de la carpa, el cansancio pudo mas y logramos dormir bien esa noche.  La mañana del domingo nos recibió con bastante frío, que se evidenciaba por la presencia de varias estalactitas que aparecieron a la orilla del arroyo que nos acompañaba. También nos sorprendió con un colchón de nubes unos cientos de metros debajo de donde nos encontrábamos, que tapaban todo el valle y la quebrada por la que habíamos llegado.  

  Partimos temprano hacia el Negrito, teníamos toda la jornada, así que íbamos con paso tranquilo. En el camino encontramos a un tucumano, Mario, que perseguía el mismo objetivo que nosotros, pero por otro camino, así que lo reencontramos en la cumbre.  A medida que ascendíamos, el viento se hacia sentir más fuerte, y con él, también el frío. Bien abrigados, mantuvimos paso parejo. Hacia el mediodía, llegamos a una pampita que nos permitió ver por primera vez nuestro destino. Cuánto faltaba aún! El último tramo fue duro, la falta de oxígeno se hacía notar… pero luego del último esfuercito, llegamos a la cumbre!! El viento era fuertísimo, y el ruido que hacían las antenas allí instaladas era ensordecedor. Pero poco nos importaba, habíamos llegado. La vista era fantástica, y el manto de nubes que nos rodeaba hacía parecer que estábamos en una isla que se levantaba de un mar blanco.  

Permanecimos poco tiempo en la cima, el suficiente para recuperar el aliento, sacar unas fotos y por supuesto, hacer un brindis!   La bajada no presentó problemas. En el último trecho (antes de llegar al campamento), las nubes empezaron a subir hacia nosotros, por lo que se intercalaban momentos de buenas visibilidad con otros en que ésta se reducía a pocos metros.  Llegamos al campamento bastante antes del anochecer, cansadísimos, pero con la satisfacción de haber logrado nuestro objetivo. Luego de descasar un poco, nos dispusimos a cenar, que para quienes no lo habíamos hecho la noche anterior, fue nuestra primer comida caliente del fin de semana. El aire tenía el aroma del triunfo, y la comida nos pareció espectacular.    

El lunes desarmamos el campamento con tranquilidad, y emprendimos el regreso una hora después de lo previsto, pero el guía le imprimió velocidad a la bajada, por lo que llegamos al punto de encuentro antes que la traffic (no sin antes pasar a buscar los cabritos encargados), lo que nos permitió una picadita final con la comida que aún nos quedaba.  Antes de regresar a Córdoba, pasamos por Tafí, donde dimos rienda suelta al apetito acumulado y tuvimos el gusto de celebrar el feriado con unas buenas empanadas tucumanas y un locro.    A medianoche llegamos a plaza Vélez Sársfield, donde costó despedirse de quienes habían sido nuestra familia por un par de días, pero con el alivio de saber que nos reuniríamos prontamente para compartir los cabritos que habíamos traído. Cada uno volvió a su vida cotidiana, pero eso si, con las energías recargadas y  el espíritu en alto, como siempre que uno regresa de una salida del Club Andino Córdoba.  JOSÉ CURETTI

Se pueden ver algunas imágenes en los hiper vínculos.

FOTOS: Marcos, Curt, Fernando

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 Llamas en la Quebrada de Barón
 La ovejita negra de la familia…
 Descansando en la subida
 solitario.jpg  documentando.jpg  estirando.jpg
 Catalán en solitario…
 Documentando la subida  Estirando con puna
 diagonales.jpg  hieloygente.jpg  avion.jpg
 ¿Montaña vertical? ¡Noooo! Mundo diagonal!!
 Gente y hielo ¿y los grampones, Diego?  Los restos de un avión de hace 40 años
 venegrito.jpg  apacheta2.jpg  negritoyollada.jpg
 ¡Se ve el Negrito! ¿Y si lo seguimos al tucumano?  Dedicamos un minuto para una apacheta
 Así que por aquí era el camino…¿podremos salir del fondo de la Ollada? Probemos!
 fondollada.jpg  saleollada.jpg  rumbocumbre.jpg
 En el fondo de la Ollada
 Saliendo de la Ollada, por buen camino
 Rumbo a la cumbre, al fin!
 recuperados.jpg  vistasur.jpg  cumbreconlaguna.jpg
 Recuperados y en la cumbre!!!!!
 Vista al sur
 Felices y en la cumbre
 grupocumbre.jpg  brindis1.jpg  vistanorte.jpg
 TODOS EN LA CUMBRE
 ¡Qué ocasión p'hacer un brindis!  Vista al norte
 cerrobayo.jpg  contranube.jpg  chichillones.jpg
 Volviendo, el Cerro Bayo y su repetidora al fondo  Caminantes a contranube
 ¿Cuántos chinchillones hay?
 siguebajada.jpg  seronoser.jpg  flordecactus.jpg
 Sigue la bajada
 El retorno lo puso filosófico… ¿ser, o no ser?
 Explosión de color
 tucumanita.jpg  ultimotiron.jpg  InfiernilloyNegrito.jpg
 La tucumanita en el puesto de Miguel Díaz
 El último tirón, antes del camino
 El Negrito desde el Infiernillo(*)

 (*): Foto de Julio de 2009…. 30 metros más allá de donde paramos.

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TREKKING DE AGOSTO:Solifrepus y Quebrada de Malambo. RELATO

Jueves, 10 de Septiembre de 2009


Una vez mas los amigos del Club Andino Córdoba nos juntamos para realizar un nuevo trekking, Los Solifrepus y la Quebrada de Malambo.

En esta oportunidad el destino seleccionado fueron las altas cumbres, al norte de Pampa de Achala.

La travesía realizada tuvo su inicio en la “ruta vieja” de las altas cumbres, ex RN20, y su fin en la RP28, en las cercanías de la escuela rural Liqueño.

Reunidos a las 7 AM en nuestro habitual punto de salida, la municipalidad de Córdoba, comenzamos nuestro viaje y sin pasar mucho tiempo estábamos pasando por Villa Carlos Paz, San Antonio e Icho cruz.

Una vez en el lugar, hito Norte de la RN20, comenzamos a caminar sintiendo que la jornada iba a ser muy calurosa y con un poco de humo en zonas aledañas que se encontraban incendiadas.

Entrando a la sierra y dejando atrás la civilización uno se da cuenta como los incendios son provocados intencionalmente. Vimos que muchos focos se encuentran ubicados en las cercanías de regiones pobladas y de fácil acceso como rutas principales. Cabe destacar que las condiciones del ambiente son ideales para los incendios y nunca falta algún piromaniaco o simplemente pelo….

Cuando comenzábamos a entrar en calor nos encontramos con nuestro primer río y una playa de arena “el río Icho Cruz”. Atravesando este accidente geográfico que nos presentaba el río, un pequeño encajonamiento, sin dificultad seguimos adelante.

Nuestro próximo avistaje era un bosque de pinos cuesta abajo donde teníamos que tomar como referencia para modificar nuestro rumbo, tratando de mejorar la misma ruta realizada años atrás.

Se acercaba el medio día y el sol sobre nosotros confirmaba la hipótesis, era una jornada muy calurosa. La temperatura superaba ampliamente los 30º C y el viento Zonda marcaba su presencia anunciando que estábamos próximos a la “Tormenta de Santa Rosa” quien no se hizo presente en nuestra travesía. Sin embargo esto no fue suficiente para que nos impida seguir adelante.

Al medio día decidimos almorzar a orillas de un afluente del Río Icho Cruz,  en reparo de la sombra y aprovisionamiento de agua fresca. Esta seria la ultima fuente de agua disponible en las próximas 24hs.

La jornada se hizo larga debido al agobiante calor, luego de 10 horas  y 18 Km. cuesta arriba recorridos llegamos al Campamento. El lugar previsto para pasar la noche eran las antiguas ruinas de un puesto serrano. Este puesto se encontraba prácticamente destruido pero no influía en nuestra alegría haberlo encontrado. Ya caída la noche, armamos las carpas y otros preparándose para hacer un vivac (dormir a la intemperie con elementos esenciales).

Entre un clima acogedor de amigos cocinamos algo caliente, un menú variado. Desde platos simples pero que no dejan de ser apetitosos como fettuccini a la Mediterránea (Knorr) pasando por un estofado de legumbres hasta incluso seso a la provenzal para los mas exigentes.

La noche comenzó con muchísimo viento como venia haciéndose presente el Zonda horas atrás, pero luego se calmo; todos dormíamos…

Un nuevo día, sol radiante, desayunamos compartiendo el agua que teníamos de reserva entre todos y nos preparamos para seguir caminando. Ahora el objetivo fue llegar a la Quebrada de Malambo, 5.5 Km. de nuestro campamento y disfrutar del imponente paisaje que nos presentaba la Madre Naturaleza.

En el extremo noroeste de la Pampa de Achala recorrimos un  gran laberinto formado por innumerables quebradas y formaciones de granito.  Llegando a la quebrada vemos a lo lejos el Mogote y una vieja represa utilizada años atrás por una mina de uranio. Este lugar aparece como un perfecto mirador del Valle de Punilla y las Sierras Chicas. Una vez allí nos abastecimos de agua y almorzamos.

De regreso al campamento, luego de haber recorrido 11km, desarmamos las carpas, armamos nuestras mochilas y emprendimos nuestro regreso.

En este tramo final nos esperaban los últimos 10 km hasta el punto de encuentro con nuestro transporte. Esta vez recorriendo la Pampa de Achala, sin grandes desniveles, divisamos algunos puestos en la cercanía y una de las torres del Instituto Geográfico Militar. Esta construida en el año 1963 y utilizada para hacer mediciones y cartografía. Pasando este último no tardamos mucho en encontrar un camino bien marcado que nos llevaba directamente a nuestro punto de llegada, la RP 28.

Aquí termino una etapa más con nuestras mochilas al hombro pero siempre sigue un tercer tiempo…

Unas simples palabras, pueden dar una noción de lo vivido… pero nunca se siente lo mismo que siendo protagonista en una Travesía del Club Andino Córdoba.

 

Relato: Alejandro P. Czujka

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